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La estratégica situación costera de Torremolinos en la vieja historia la convirtió en un lugar de asentamiento de civilizaciones, fenicios, griegos, romanos y árabes.
Los primeros datos de la población datan de 1489, año de la primera conquista cristiana de Málaga, en cuyo reparto de tierras se hablaba de un maravilloso lugar conocido como “Los Molinos de la Torre” movido por las aguas de abundantes manantiales en cuyas inmediaciones acamparon los Reyes Católicos con su vasto ejército en la preparación del sitio de Málaga, lugar que quedó adscrito al territorio del ahora municipio de Alhaurín de la Torre.
En 1502 pasó a ser gobernada por Málaga con el nombre de “Torres de Pimentel” como reconocimiento a Rodrigo Pimentel, Conde de Benavente, a quien los Reyes Católicos otorgaron parte de estas estupendas tierras por su colaboración y contribución con hombres, caballos y pertrechos en la toma de Málaga.
En 1849 publica el Madoz: “Es un lugar con Ayuntamiento -Torremolinos-, pertenece a la provincia, partido judicial y diócesis de Málaga, a dos leguas de la capital; Audiencia Territorial y Capitanía General de Granada”. Por su situación, al pie de la sierra de Mijas, y a poca distancia del mar,”a un tiro de fusil”, exactamente, es de clima saludable, siendo las enfermedades estacionales las comunes. “Tiene unas 234 casas, una habitación de nueve varas en cuadro que sirve para cárcel, escuela de primeras letras concurrida por 44 alumnos, dotada con 1.100 reales anuales y 300 más para utensilios; una escuela privada sin más dotación que las retribuciones de las 14 niñas que a ella asisten, iglesia parroquial (San Miguel)…; cementerio… con 6 nichos de la Hermandad de Animas y 8 de particulares y, por último, un abundante nacimiento en las afueras, cuyas aguas sirven para el consumo del vecindario, movimiento de los molinos y riego de tierras.
Del pueblecito andaluz, agrícola, marinero y harinero de unos tres mil habitantes que era Torremolinos en 1920, hemos pasado al Torremolinos turístico universalmente conocido, que en temporada alta acoge a más de doscientas cincuenta mil personas, lo que lo sitúa por delante de más de treinta y cinco capitales de provincia españolas.
Torremolinos permaneció como municipio independiente hasta 1924, fecha en que se unió a Málaga, hasta que un movimiento popular canalizado y dirigido por la Junta Proautonomía de Torremolinos consiguió la segregación, constituyéndose nuevamente en municipio independiente el 27 de septiembre de 1988.
A finales de la década de los 50, fecha con la que comienza el “boom turístico”, el pequeño pueblo formado por un centro en torno a la calle San Miguel y las barriadas de El Calvario, el Bajondillo y La Carihuela, inició su despegue económico y urbano, llegando en la actualidad a ser el primer municipio turístico de Andalucía y uno de los más importantes a nivel nacional e internacional.
A 12 Km. De Málaga capital y formando parte de su bahía con un litoral de casi 7 kms, Torremolinos se encuentra situado en pleno corazón de la Costa del Sol. Debido a su situación entre la bahía de Málaga y las estribaciones de la Sierra de Mijas, que lo protege de los vientos del Norte, Torremolinos goza de una situación privilegiada a la que debe la bondad de su clima, típicamente mediterráneo que a lo largo de todo el año ofrece unas temperaturas suaves, siendo de 19 grados centígrados la media diurna en los meses invernales.
Este clima suave y subtropical, uno de sus principales valores, propicia que en la comarca de Torremolinos puedan cultivarse frutas como la chirimoya, el plátano y el aguacate, así como cañas de azúcar.
Así, Torremolinos durante prácticamente los doce meses del año, ofrece a sus visitantes la posibilidad de zambullirse en las cálidas y transparentes aguas del mar Mediterráneo, mientras disfrutan de los equipamientos de las playas que se extienden a lo largo de su recién inaugurado Paseo Marítimo.
La antigua Punta de Torremolinos o Castillo del Inglés constituye un elemento geográfico que separa las playas de levante de las de poniente. Sus seis playas principales son las de Los Alamos, Playamar, Bajondillo, La Carihuela, Montemar y El Saltillo.
Las playas torremolinenses cuentan con las mejores instalaciones y, como importante atractivo que son, cada año presentan más y mejores servicios que garantizan la limpieza de su fina arena y mansas aguas, la seguridad, la asistencia médica, la comodidad y, en definitiva, la diversión y el ocio.
Todo este continuado esfuerzo, que supone el poder contar con estas maravillosas playas, se ve reconocido año tras año por la Comunidad Europea con la concesión del distintivo de la Bandera Azul.
En Torremolinos se pueden degustar todos los platos característicos de la cocina de la Costa del Sol, en particular, y de la andaluza en general, sin olvidar los más de 250 restaurantes de cocina internacional, entre los que abundan los italianos, alemanes, nórdicos, ingleses, americanos, indonesios, chinos, japoneses, etc… que permiten también atender otros gustos y paladares.
Es, sin embargo, en las instalaciones playeras conocidas popularmente como chiringuitos donde los visitantes encontrarán los platos más auténticos de todo el lugar entre los que destacan el pescaíto frito cuya denominación de origen fue acuñada en la Carihuela sobre 1960, así como coquinas, las paellas, las sopas de marisco, el pescado a la sal, los espetes sardina y el refrescante y nutritivo gazpacho, realizado con ingredientes nuestra propia tierra: aceite de oliva, tomate, ajo, vinagre….. y ese “toque pedal” que lo diferencia de tantos otros.
Otros platos malagueños también recomendables son, sin lugar a dudas, la ensalada de pimientos asados, a los que, una vez cortados en tiras, se añade cebolla y leves toques de tomate macerándolos en vinagre, aceite y sal; el adobo y los pescados con salsa ali-oli (mayonesa con ajo). Entre los dulces, destacar las Típicas Tortas de Aceite de Torremolinos.
Si bien Torremolinos reúne una serie de características especiales como el buen clima, el sol, las playas, la infraestructura, etcétera, que hacen del municipio un paraje donde se vive a tope el día, no podemos olvidar la noche.
La “movida” torremolinense, famosa en toda la Costa del Sol, tiene una personalidad propia y definida por su encanto especial. No sólo atrae a visitantes extranjeros sino también a los propios malagueños que, desde sus respectivas localidades, acuden cada fin de semana, e incluso días laborales, por las destellantes luces de neón. Así, atraídos todos ellos por el vivir sin límites, se congregan en algunos de los lugares de más “marcha”, como Pueblo Blanco y La Nogalera, entre otros. En Torremolinos se disfruta, hay vitalidad, y ganas de divertirse desde la noche hasta el amanecer.
Sin embargo, en Torremolinos también tienen cabida noches más tranquilas y sosegadas en alguna de las numerosas cafeterías, terrazas, restaurantes y chiringuitos de playa que se reparten por todo el municipio.
Otra de las I posibles opciones para pasar I una noche inolvidable se halla en el Paseo Marítimo, donde los visitantes se ven sorprendidos por los dibujantes, pintores, artesanos,… que exponen y venden sus trabajos.
Asistir a un tablao flamenco es también otra de las posibilidades de la noche torremolinense.
En definitiva, discotecas, terrazas, pubs, conciertos y un largo etcétera constituyen una oferta interesante en la Costa del Sol.
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